La palabra ocupa un lugar

privilegiado en nuestra forma

de entender la comunicación.

Nombramos, describimos y

explicamos nuestra realidad a

través del discurso, hasta el

punto de que, con frecuencia,

confundimos comunicación con

lenguaje articulado. Sin

embargo, este proyecto nace

de una pregunta fundamental:

¿qué ocurre más allá de las

palabras? ¿Y si aquello que

creemos comunicar fuera solo

una pequeña parte de lo que

realmente intercambiamos al

estar frente a otro?

Unspoken Immanence es una

instalación inmersiva que

explora esta dimensión latente.

La obra propone una

experiencia donde cuatro

participantes se reúnen en

torno a una mesa central,

comunicándose a través de

receptáculos diseñados para

capturar mucho más que su

voz. A medida que los

participantes hablan, sus

palabras son proyectadas sobre

la superficie de la instalación,

pero pronto sufren un proceso

de licuefacción: el lenguaje

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